Una mirada espacial de los Zerg… y del capital

En 1998 salía a la luz Starcraft, un juego de estrategia en tiempo real revolucionario que se convertiría en un referente. Ambientado en un futuro de ciencia-ficción, tres razas luchan para asegurar su supervivencia: los humanos Terran, los enigmáticos y avanzados Protoss y los alienígenas Zerg, cuya única motivación es arrasarlo todo. Cada una de dichas razas tiene unas particularidades propias que hace que jugar con una u otra sea totalmente distinto, pero hoy hablaré de una de ellas, los Zerg.

¿Y qué tiene que ver todo eso en un blog dirigido sobre todo a arquitectos?

Como en muchos juegos del género, la construcción y localización de “edificaciones” es clave para la victoria, dado que permiten almacenar recursos naturales, producir unidades, investigar mejoras, atacar o defenderse. Pues bien, una de las características de los Zerg es que, a diferencia de las otras razas, no pueden edificar en cualquier lugar del terreno: únicamente pueden construir sus edificios sobre una masa viscosa llamada biomateria. A su vez, dicha biomateria se va extendiendo a medida que se construyen una serie de edificios, posibilitando por tanto la construcción de nuevas edificaciones, entre otras cosas1.

¿Os suena de algo este comportamiento?

Chiloeches y su urbanización fantasma. Fuente: Bing (2019)

Efectivamente, en nuestro mundo, nosotros no funcionamos de forma tan distinta. Tras el afán de la búsqueda de lucro inmobiliario de la burbuja fue desgraciadamente habitual ver paisajes desolados como el de la foto formados por extensiones de calles con sus aceras, alumbrado, alcantarillado… y nada más. Urbanización, lo llamamos, y es una de las primeras fases para poder edificar, ya que dota de infraestructuras básicas a la futura construcción.

Vale, aceptamos barco… pero ¿qué tiene que ver eso con el capitalismo que enunciabas en el título? ¿y por qué debe interesarnos a nosotros?

Pues bien, como sabréis, 1968, esto es, 30 años antes del lanzamiento de Starcraft, fue un año de revoluciones de otro tipo. Entre las otras cosas que sucedieron ese mismo año, el filósofo y sociólogo urbano Henri Lefebvre, publicaba el que sería uno de sus libros más importantes (y de gran actualidad en estos momentos): El derecho a la ciudad. A su vez, ese libro marcaría un momento clave para su teoría urbana y le seguirían otros como La survie du capitalisme; la re-production des rapports de production (1973) o La production de l’espace (1974). Lo novedoso de la teoría urbana de Lefebvre es que, por primera vez, abordaba el capitalismo no desde la óptica de la economía o la política sino desde su espacialidad.

Lefebvre (1976, pág. 21, énfasis original) argumentaba que:

«el capitalismo ha encontrado la manera de atenuar (si no resolver) sus contradicciones internas por un siglo, y consecuentemente, en los cien años desde la redacción de El capital, ha tenido éxito en conseguir “crecimiento”. No podemos calcular a qué precio, pero sí que sabemos el medio: ocupando espacio, produciendo espacio».

Para Lefebvre, la urbaninización es el proceso para producir el espacio urbano y este, a su vez, es la dimensión física sobre el que se reproduce el capital. Por tanto, para Lefebvre, el espacio no es algo ajeno que viene impuesto: es un producto (mercancía), y como tal, también es un proceso de producción social. Dicho de otro modo, el capitalismo produce su propia forma de espacio, y con ello crea las condiciones necesarias para la reproducción de la sociedad burguesa.

Reconozco que leer y comprender a Lefebvre no es fácil, pero es aquí donde Starcraft2 nos brinda una analogía muy didáctica para comprender uno de sus conceptos básicos y a la vez clave: al igual que los Zerg, el capital busca expandirse a toda costa para su propia supervivencia y reproducción. Así, dicha expansión se basa en una premisa básica: el crecimiento continuo, que por otra parte implica también su supremacía frente a otras formas de vida distintas. Y, al igual que los Zerg, la manera que tiene de expandirse es a través del espacio mediante una base material. En los Zerg es la biomateria, en nuestro caso es la urbanización. Una urbanización voraz que ya se ha expandido tanto que va más allá de las fronteras, hasta el punto de que autores como Neil Brenner aseguran que lo urbano es un fenómeno planetario y para encontrar resquicios de lo rural hay que trasladarse a lugares muy concretos del sur global. Los Zerg, por tanto, permiten darnos cuenta de la dimensión urbana que ha adquirido el capital en las últimas décadas a través de un proceso, la urbanización, que da unas formas que conocemos bien: las ciudades. Y es por ello que también, a su vez, debería hacernos reflexionar sobre qué modelos de ciudades queremos desarrollar y en qué modelos de ciudades queremos desarrollarnos.


  1. Resulta tan fascinante el papel que juega la biomateria que en la segunda parte del juego, ampliaron sus propiedades, convirtiéndose en un elemento clave de la estrategia de juego. Para más información: https://liquipedia.net/starcraft2/Creep ↩︎

  2. Vemos otro ejemplo “educativo” de los videojuegos, y ya son varias las menciones que aparecen en este blog. Para ver todos los post que hablan de videojuegos en el contexto de la arquitectura, visitad este enlace en el blog de la Fundación Arquia. ↩︎

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Carlos Cámara-Menoyo
Carlos Cámara-Menoyo
Arquitecto. Doctor. Profesor. Aprendiz.

Mi formación mutidisciplinar y mis múltiples intereses de investigación se vertebran alrededor de las comodificaciones entre ciudad, tecnología y sociedad dentro del marco del informacionalismo y la cultura libre, aspectos que abordo tanto desde mi vertiente profesional académica como desde mi vertiente activista

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