El mapa no es el territorio …pero hacer mapas puede transformarlo

Oveja con una cámara y GPS mapeando las Islas Feroe.

Este verano, desde las Islas Feroe, surgió una curiosa iniciativa que consistía en poner una cámara y un GPS a las numerosas ovejas que las habitan para posteriormente georreferenciar las imágenes de los lugares por donde pastan. Según los promotores de la iniciativa bautizada como sheep view 360, era una reivindicación que hacían a Google para poder ser incluidos en su Street View y una forma de suplir esta carencia mediante la creación de recorridos en 360º de forma innovadora, low-tech y low-cost, a la vez que ofrecían imágenes de lugares que serían difícilmente accesible con medios tradicionales.

“Conflictos entre mapas y realidad” 

Sin embargo, pese a que hoy es relativamente sencillo crear nuestros propios mapas, y a que hay estamentos oficiales que se dedican a ello1, la mayoría de los que utilizamos los realizan empresas que buscan un retorno económico y, por este motivo, solo se mapean aquellos aspectos que proporcionan ingresos o tienen una mayor base de clientes potenciales. Sin embargo, la realidad es muchísimo más rica y desde luego hay vida más allá de los mapas de Google. Gracias a los avances tecnológicos, al abaratamiento de la tecnología y las licencias libres, es posible mapear casi cualquier aspecto que se nos ocurra. Tanto es así que los Mapas voluntarios y colaborativos2 suponen una revolución en el terreno de la información geográfica similar a la producida por la Wikipedia o el software libre en otras áreas. Dichos mapas no buscan el lucro sino ser de utilidad a sus usuarios, sin importar cuan numerosos sean, puesto que son ellos mismos quienes los crean. Existen numerosos ejemplos, como Cadáveres Inmobiliarios, una base de datos colaborativa de la España post-burbuja, o el proyecto Zaragoza Accesible para mapear aspectos relativos a la movilidad dentro de la ciudad pero desde el punto de vista de la discapacidad, por citar tan solo dos con una componente eminentemente urbana. Pero, sin duda, el ejemplo paradigmático es OpenStreetMap (OSM), el mapa colaborativo más importante del mundo, no tan solo en extensión, sino también en información y usuarios. Cualquiera puede editarlo añadiendo casi todo tipo de información espacial que se le ocurra e incluso generar proyectos derivados (como el mencionado de Zaragoza Accesible, o el proyecto humanitario “Missing Maps” cuyos voluntarios mapean zonas arrasadas por catástrofes naturales).

Hay vida más allá de Google: Comparación de OSM (izquierda) y Google Maps. OSM muestra, en esta zona de Barcelona, datos más actualizados y detallados, como la superilla inaugurada hace apenas unas semanas. (Fecha de la captura 7/09/2016

  1. En España estarían el Instituto Geográfico Nacional (SIGNA, Atlas Nacional, IDEE, …), Instituto Geológico Minero, Ministerios (Agricultura, Hacienda -Catastro- …), Comunidades Autónomas, Confederaciones Hidrográficas… ↩︎

  2. En inglés Volunteered Geographic Information (VGI): https://en.wikipedia.org/wiki/Volunteered_geographic_information ↩︎

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Carlos Cámara-Menoyo
Carlos Cámara-Menoyo
Arquitecto. Doctor. Profesor. Aprendiz.

Mi formación mutidisciplinar y mis múltiples intereses de investigación se vertebran alrededor de las comodificaciones entre ciudad, tecnología y sociedad dentro del marco del informacionalismo y la cultura libre, aspectos que abordo tanto desde mi vertiente profesional académica como desde mi vertiente activista

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