Fairphone, el teléfono (más) justo: el principio de un cambio

Hace algo más de un mes que llegó a casa mi Fairphone, tras un largo viaje que empezó en junio de 2013 y pasó por países como Congo, China, Alemania y Holanda y me gustaría hablar de lo que considero los aspectos claves del proyecto y ofrecer una pequeña valoración al final1.

Para quienes no sepan qué es un fairphone, diré que se trata de un smartphone un tanto especial. Como máquina no es muy distinto a otro smartphone de gama media-alta (tiene un procesador de cuatro núcleos y 1.4GHz, 1GB de RAM, 16GB de almacenamiento y una versión personalizada y abierta de Android 4.2.2 -conocida como FairphoneOS), aunque tiene unas características muy interesantes como son la batería reemplazable de 2100mA, la posibilidad de ampliar su capacidad hasta 64GB adicionales  a través de una tarjeta miniSD externa, la posibilidad de abrirlo con destornilladores corrientes para repararlo o el hecho que viene rooteado de serie. Sin embargo no es eso lo que lo hace de él algo desgraciadamente único.  Ni tan siquiera el hecho de que surgiese a partir de una campaña de crowfunding y que solo existan 25.000 unidades en todo el mundo.

Lo que lo realmente lo hace especial y verdaderamente interesante es que se trata del primer teléfono (más) “justo”. ¿En qué se basan para decir que se trata de un teléfono justo?  Bas van Abel, el fundador de la empresa homónima que hay detrás del Fairphone lo cuenta muy bien en este vídeo que resumo a continuación:

Como véis la definición de "teléfono justo" que se hace desde fairphone se basa en estos ejes:

  1. Justicia social mediante la utilización de materiales justos y libres de conflictos bélicos y asegurando condiciones de trabajo dignas para todos los trabajadores implicados en la cadena de montaje
  2. Justicia ambiental
  3. Diseño abierto
  4. Precio justo
  5. Transparencia

Materiales libres de conflictos bélicos

En la fabricación de un móvil se utilizan muchos materiales y es importante conocer cómo se obtienen para poder calcular su incidencia no solamente ecológica sino social. Esto es especialmente importante en el caso de los componentes electrónicos (microporocesadores, chips, placas...) ya que se utilizan muchos minerales que se extraen mayoritariamente de minas situadas en países africanos en las que no solo no hay condiciones laborales dignas (por no hablar de impacto ecológico) sino que el dinero que se obtiene de ellas va a parar a señores de la guerra locales. Al utilizar materiales extraídos en estas condiciones no solo se está favoreciendo que se sigan explotando derechos humanos de los trabajadores implicados sino que se están financiando la industria bélica y favoreciendo que sigan existiendo los conflictos armados que azotan a sus países. En este sentido aseguran que solo han podido trazar el orígen de dos de los minerales utilizados en el Fairphone, el estaño y el tantalio utilizados en los condensadores. Ambos provienen de la República democrática del Congo y aseguran que en su extracción no se ha financiado ningún señor de la guerra local ni otros conflictos bélicos, tal y como asegura la Conflict Free Tin Initiative y Solutions for Hope (ver post en el blog de Fairphone). Más información aquí.

Condiciones de trabajo dignas para todos los trabajadores implicados en la cadena de montaje:

Uno de los requisitos más importantes para poder calificar a algo como comercio justo es que se cumplan una serie de condiciones en relación a las condiciones laborales de las personas implicadas. Entre estas condiciones suelen estar el hecho de que los trabajadores elijan libremente poder trabajar, que haya igualdad entre géneros, que se respeten los derechos humanos, que se conozca el orígen de los productos, que no exista ningún tipo de explotación hacia los trabajadores (incluyento la explotación infantil)... Desgraciadamente es muy difícil dar respuesta a todas las demandas en una industria tan consolidada e hiper-especializada y poco ética como la del sector de la tecnología, pues apenas existen alternativas reales para la extracción de recursos y producción de aparatos. Esto significa que ha sido sin duda uno de los mayores retos y a la vez una de las asignaturas pendientes de una empresa como Fairphone.

En el momento en el que se anunció que el montaje de los móviles tendría lugar en China (como ocurre en la gran mayoría de componentes electrónicos) hubo cierta polémica o inquetud entre quienes seguíamos su desarrollo desde el principio, pues son conocidos varios ejemplos de empresas de este país en las que no se respetan los derechos humanos (quizá el caso más sonado haya sido el de Foxconn, la empresa más grande en la que se fabrican la mayoría de aparatos de Apple y que ha dado lugar a numerosas noticias e incluso reportajes como este -versión original en francés aquí). Sin embargo, desde Fairphone publicaron un largo post en su blog en el que explicaban los motivos por los cuales habían elegido producir su teléfono en China y los qué les llevaron a elegir a la empresa A’Hong de entre todos los proveedores móviles con fábricas en Shenzhen y Chongqing. Para la elección de proveedor se habían marcado una serie de requisitos que debían cumplirse necesariamente y que habían publicado previamente en este enlace. Sin embargo uno de los aspectos más decepcionates de este capítulo haya sido que solo hayan podido garantizar que se cumplan las condiciones en esta parte del proceso, pues reconocen que no puede asegurarse que no hayan trabajado niños en todo el proceso. Respecto a la probable utilización de niños en las minas, desde Fairphone explican su postura en esta página,

Reducción de residuos y emisiones de CO2

El aspecto ambiental no podía faltar en una empresa como Fairphone y han trabajado para reducir al máximo los residuos y las emisiones de CO2 emitidas en su fabricación y, sobretodo, en su transporte. En este sentido optaron por no incluir algo que se da por sentado que debe tener un smartphone: el cargador y los auriculares basándose en el hecho -muy acertado en mi opinión- de que la gran mayoría de consumidores ya dispone de auriculares o un cargador de teléfono compatibles (gracias a la directiva europea que hizo que desde el 1 de enero de 2012, todos2 los cargadores son universales y utilizan el puerto micro USB para la transmisión de datos y la carga de baterías -Ver noticia). Para aquéllos que no tuviesen auriculares o cargadores existía la opción de comprarlos en cualquier tienda o en la misma tienda virtual de Fairphone. Esta decisión aparentemente arriesgada fue bastante celebrada entre la comunidad de Fairphone y ha tenido dos consecuencias muy positivas en relación al impacto ecológico: por un lado el hecho de no tener que fabricar aparatos innecesarios evita tener que fabricarlos, transportarlos y tratar sus residuos en el futuro, disminuyendo enormemente la huella ecológica del Fairphone. Por otro lado, permitía que los embalajes fuesen más pequeños y ligeros, lo cual a su vez vuelve a traducirse en menores emisiones de CO2 en su transporte.

En este apartado también jugó un aspecto muy importante el diseño del embalaje (packaging) que conseguía reducirse hasta una caja mínima de cartón reciclado, tal y como puede apreciarse en la siguiente fotografía (en la que también pueden verse las cajas de la funda protectora -realizada con un 80% de plástico reciclado- y el cargador):

Por si no fuese poco también se ha optado por destinar 3€ del precio total del teléfono al tratamiento de los residuos que vaya a generar el teléfono tras su vida útil mediante la creación de proyectos con Closing the Loop en países donde el reciclaje seguro de residuos electrónicos todavía no es posible.

Diseño abierto

Desde el principio se ha tenido claro que el Fairphone debía de tener un diseño lo más abierto posible por dos motivos: por un lado al alargar la vida útil del aparato se reduce su huella ecológica (siempre es mejor reparar una parte dañada del teléfono -como la batería, que es muy habitual que se estropee con el tiempo- ya que se generan menos residuos y se evita tener que producir, transportar y tratar más aparatos nuevos), y por otro como forma de garantizar la autonomía digital y ser fieles a su eslógan “if you can’t open it you don’t own it” (si no puedes abrirlo, no es tuyo). En este sentido se han llevado a cabo las siguientes acciones:

  1. Dual SIM para evitar tener que utilizar dos teléfonos (uno profesional y otro personal)
  2. Baterías extraíbles: las baterías son un aspecto fundamental en un dispositivo móvil ya que por un lado condicionan su autonomía (y con ello su movilidad real) y por otro porque son el componente que menos vida útil tiene, ya que su duración disminuye considerablemente con el tiempo. Actualmente la tendencia es ofrecer baterías empotradas que, al ser imposibles de sustituir, obligan a cambiar el dispositivo una vez que su autonomía se ha visto reducida considerablemente. En el caso de Fairphone podrá sustiuirse la batería por otra, alargando mucho su vida útil y reduciendo su huella ecológica.
  3. Ampliación de la capacidad de almacenamiento a través de SD: una vez más la tendencia del mercado es la de ofrecer una capacidad relativamente elevada de almacenamiento (suele estar entre los 16BG o 32GB) pero fija, siendo imposible aumetar su capacidad en caso de quedarse corta. En el caso del Fairphone se ofrecen 16GB internas y la posibilidad de ampliar su memoria con 64GB adicionales con una tarjeta mini SD.
  4. Acceso root, o lo que es lo mismo, permisos de superusuario para no tener limitaciones de utilización marcadas por el fabricante. Esto es el requisito necesario para poder cambiar el sistema operativo del teléfono (desde Fairphone han apostado por una versión abierta de Android pero están trabajando para poder utilizar otros sistemas operativos abiertos como Ubuntu Touch o Firefox OS o incluso otras roms de Android famosas como Miui o CyanogenMod 3)
  5. “Reparabilidad”: Posibilidad de abrir el teléfono con herramientas convencionales, y publicación de manuales (gracias a la colaboración con la comunidad iFix-it) para desmontar y reparar el teléfono. Resulta interesante ver este análisis del Fairphone realizado por la gente de Restart Project, una empresa social londinense que se dedica a empoderar a la gente para que pueda hacer tareas de mantemiento y reparación básicas de sus aparatos electrónicos y reducir así los residuos generados.
  6. Sistema operativo abierto: El Fairphone OS es una adaptación de la versión libre de Android 4.22 y está disponible en este repositorio de github, facilitando no solo la transparencia sino la posibilidad de contribuir a mejorar el sistema operativo.

Precio justo

Una de las cosas que más me gustó de todo este proyecto es que desde el principio se quiso que el precio final del dispositivo fuese justo en términos de que pudiera dar cabida a todas las iniciativas anteriores sin renunciar a ser competitivos.  Creo que en este sentido han hecho un trabajo excelente, pues a pesar de que se trata de un teléfono de gama media-alta y de que existen muchas restricciones con las que no cuentan otros fabricantes de telefonía móvil, el precio final (325€) ha sido muy competitivo y es ligeramente superior al de aparatos de misma gama (e incluso existen teléfonos con prestaciones inferiores y sin todo su trasfondo ético que son más caros).

Y no solo eso, sino que han sido capaces de desglosar el precio final de cada unidad en conceptos tales como costes fijos de producción, costes fijos, garantías y reparaciones, beneficios… El resultado final está explicado en este post de su blog y puede verse en la siguiente infografía. Esto es para mi un ejemplo claro de valores y de política de transparencia:

Transparencia

A estos ejes de trabajo yo le añadiría uno más: el de transparencia, pues desde Fairphone se ha hecho un esfuerzo encomiable por comunicar en todo momento tanto la evolución del proyecto, las decisiones que se iban tomando. Incluso cuando han surgido problemas como los dos retrasos en la producción y del teléfono que hicieron que en lugar de estar disponible en otoño de 2013 finalmente llegasen en enero de 2014 lo hicieron público explicando los motivos y actualizando, día a día del estado de la producción y envío de dispositivos (Ver este post en su blog). Y por si su blog, su página en Facebook, su cuenta de twitter , flickr o vimeo no fuesen suficientes canales de comunicación con su comunidad de usuarios, justo antes de que llegasen los primeros Fairphone crearon un completísimo site con preguntas y respuestas frecuentes y con un foro en el que la comunidad puede comunicarse. Así pues, a pesar de que hay quienes hemos criticado en algunos momentos una falta de respuesta rápida a determinadas cuestiones, es atribuible a que se trata de una compañía pequeña que se ha visto superada en algunos momentos puntuales y se nota y agradece que hayan hecho un esfuerzo tan grande por ser transparentes, cercanos y didácticos, algo que desgraciadamente no es habitual ver en la comunicación de las empresas.

Cuestión de buenas compañías

Otro aspecto que me ha resultado destacable es que al tratarse de una empresa pequeña (en su web están los nombres y fotografías de todos sus empleados: 25 en total) no solo no pueden operar de la misma forma que lo hacen las grandes empresas sino que les resulta imposible abarcar todo el proceso. Eso les ha obligado a buscar socios o colaboraciones con otras empresas y entidades que comparten una misma visión, lo cual me ha llevado a conocer iniciativas y empresas como el caso de Kwamecorp (los encargados de la realización del software del Fairphone), A’Hong para la producción del teléfono, Restart Project e iFixit para la reparabilidad del teléfono, Taos network, Closing the Loop, Conflict Free Tin Initiative, Solutions for Hope… lo cual demuestra que hay alternativas reales.

Mi opinión

A pesar de que tal y como puede apreciarse y tal y como ellos admiten, no puede decirse que el Fairphone sea el primer teléfono justo del mundo, o ni tan siquiera que sea 100% justo, ya que quedan muchas cosas pendientes de realizar, sí que puede afirmarse que se trata de un gran avance en el camino hacia conseguir un teléfono que sí lo sea, de concienciar a la gente de las consecuencias que tienen nuestras decisiones al comprar o dejar de comprar ciertos productos y sobretodo (y esto para mi ha sido determinante para que me decantase a apoyar esta iniciativa desde que se abriese su etapa de crowdfunding inicial)  de demostrar con el ejemplo que existen otros modelos de negocio igualmente viables económicamente pero mucho más comprometidos con la sociedad y el medio ambiente. Y además el teléfono es bonito. Y funciona. Y (espero) durará mucho tiempo. Y aunque admito que tuve mis dudas antes, durante el proceso de fabricación e incluso después de tenerlo en casa (mi unidad salió defectuosa y la he tenido que devolver -en estos momentos estoy esperando a que me llegue reparada)4 reconozco que finalmente he dedicido quedarme con el teléfono porque considero que es una forma de ser coherente con mis valores como consumidor y como usuario de smartphone. Ahora, cada vez que suene el teléfono será una forma de recordarlos y de demostrarlos. O como ellos mismos, de comprar un teléfono e iniciar un movimiento para iniciar un cambio. Un movimiento que tiene que llegar mucho más lejos para conseguir que ese cambio sea real y en el que espero aportar lo que esté en mi mano para poder conseguirlo. El cambio ya ha empezado, ¡que no pare!

  • 1. Como me ha salido un artículo un tanto largo, me reservo para un post futuro explicar mi experiencia personal. EDITO: aquí está mi experiencia como usuario de Fairphone.
  • 2. En este sentido me gustaría saber cómo es que Apple parece estar exenta de esta directiva europea y no solo no utiliza el micro USB sino que además cambiaron su puerto dock a partir del iPhone 5, haciéndolo incompatible con sus versiones anteriores y obligando de nuevo a cambiar -y tirar- los periféricos como cargadores, cadenas de música, altavoces…)
  • 3. Por desgracia, y contrariamente a lo que habían afirmado en las fases iniciales del proyecto y durante su fabricación, a día de hoy resulta imposible por culpa de no disponer de los drivers del chipset del teléfono, que no es libre
  • 4. En un próximo post haré un análisis más detallado y crítico de mi experiencia personal
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Carlos Cámara-Menoyo
Arquitecto. Doctor. Profesor. Estudiante.

Mi formación mutidisciplinar y mis múltiples intereses de investigación se vertebran alrededor de las comodificaciones entre ciudad, tecnología y sociedad dentro del marco del informacionalismo y la cultura libre, aspectos que abordo tanto desde mi vertiente profesional académica como desde mi vertiente activista

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