Por una cultura de software responsable (II)

Hace unos meses hablaba acerca de la importancia que tiene una decisión tan trivial aparentemente como es la elección de nuestro software. En aquélla ocasión hacía una llamada a la toma de conciencia, a tener un criterio propio y a no dejarnos llevar por tendencias o modas, esta vez hablaré de un caso práctico.

Seguramente una de las decisiones en cuanto a software se refiere que más va a condicionar nuestro futuro y sin embargo es a la que menos tiempo le dedicamos es la elección de un sistema operativo. ¿Y por qué? La respuesta más inmediata es que no todos los programas están disponibles para todas las plataformas, por ejemplo, el programa de CAD más usado en España, AutoCAD, solo está disponible para Windows. Si usamos alguna distribución de GNU/Linux nos encontramos con la situación de que no existen programas de CAD que ofrezcan prestaciones suficientes para arquitectos. Algunos programas como Vector Works o ArchiCAD son multiplataforma y sirven para MAC OSX o Windows. Sin embargo normalmente no nos cuestionamos esa elección y damos por sentado que la única opción es utilizar el que todo el mundo usa, el que llevan por defecto los ordenadores nuevos: Windows. Si a esto le sumamos el afán de estar a la última en cuanto a tecnología, la única opción aparente que nos queda es usar Windows Vista. Precisamente leía el otro día, gracias al blog de sostenibilidad ison21, que Greenpeace denuncia que actualizarse al nuevo sistema operativo de Microsoft va a generar miles de toneladas de residuos de equipos informáticos que habrán quedado obsoletos antes de tiempo (ver noticia en La Vanguardia). Las cifras son espeluznantes: 10 millones de equipos podrían ser lanzado a la basura sin haber concluido su vida útil durante los próximos dos años solo en Reino Unido (ver noticia en Computing) porque no se adaptan a los nuevos sistemas de encriptación o porque no cumplen los requerimientos mínimos para soportar sus elevadas exigencias gráficas, máxime si tenemos en cuenta que la actualización del software no es imprescindible (parece ser que las novedades de Windows Vista han sido exclusivamente gráficas).

Puede que hablar de toneladas de residuos o de toneladas de CO2 emitidas para fabricar los nuevos equipos no nos digan gran cosa o nos queden lejos, pero si pensamos en el coste económico que supone renovar equipos que de haber mantenido Windows XP u otro SO no habría sido necesario gastar, quizá nos ayude a entender la problemática expuesta. Después de todo  replantearnos la pregunta del sistema operativo y usar otras opciones como MacOS, o incluso Linux o incluso no actualizar parece que no son tan descabelladas.

Seamos responsables.

PD: si finalmente se opta por actualizar el sistema operativo y el equipo informático, recordad que antes que tirar nuestros ordenadores o sus componentes es mejor donarlos, ya sea a otras personas o a organizaciones que los reciclan y los redistribuyen como Ordenadores Sin Fronteras o las que se comentan en el foro de Arquitectos Sin Fronteras

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Carlos Cámara-Menoyo
Arquitecto. Doctor. Profesor. Estudiante.

Mi formación mutidisciplinar y mis múltiples intereses de investigación se vertebran alrededor de las comodificaciones entre ciudad, tecnología y sociedad dentro del marco del informacionalismo y la cultura libre, aspectos que abordo tanto desde mi vertiente profesional académica como desde mi vertiente activista

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