La relación entre arquitectos y clientes es ciertamente extraña: en muchas ocasiones los clientes nos ven como una mera firma o el peaje necesario que tienen que pagar para hacer el proyecto que ellos quieren. Por otro lado los arquitectos en no pocas ocasiones consideramos que los clientes son el mal menor por el que hay que pasar para construir y son los que pervierten "nuestro" proyecto. Así nos va a unos y otros...
Estoy convencido de que si unos y otros tuviésemos claros nuestros roles y cual es el valor que podemos aportar los resultados serían necesariamente mejores. No es fácil pero cuando un grupo trabaja bien y unido, remando en la misma dirección la experiencia siempre es mejor que cuando se hace en solitario, remando contracorriente. ¿Cómo cambiar esta tendencia?
Comentarios
carlos
Jue, 03/11/2011 - 10:11
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Me gustaría saber en cuantas
Me gustaría saber en cuantas profesiones ocurre lo mismo (o similar) y, sobretodo, si han sido capaces de conciliar ambas partes.
Berisha
Sáb, 05/11/2011 - 11:23
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El cliente siempre quiere
El cliente siempre quiere tener la razón. En esta y en cualquier profesión. De hecho simplemente es cliente porqué no tiene los conocimientos o no esta capacitado legalmente para hacerlo el. Pero sobretodo en las profesiones en las que hay algo de arte es normal que el profesional quiera tener via libre para hacer su creación pero el cliente es quien lo encarga y quien tiene una idea de lo que quiere.
Por ejemplo una diseñadora de moda se le encarga un vestido concreto. No se le pide que diseñe lo que le de la gana.
A una peluquera se le encarga un tipo de peinado. No se le deja que te haga lo que mas le gusta a ella.
A un pastelero un tipo de tarta. No se le dice que haga el pastel que mas le guste.
Es normal que el cliente marque una idea. No creo que se pueda cambiar la tendencia siempre se ha hecho y siempre se hará. Tampoco creo que sea malo.
Marti Broquetas
Mié, 09/11/2011 - 09:36
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Demasiado poder para los arquitectos
Creo que este es uno de los problemas principales del sector Aqrquitectura-Construcción. Mientras que prácticamente todos los demás sectores industriales han disparado su productividad en los últimos 20-30 años, la Construcción es el único sector capaz de incluso haber empeorado. Nos merecemos todos un aplauso...
Creo que el tema que planteas es una parte fundamental de este problema. Mientras los arquitectos vean/veamos los edificios como nuestro medio de expresión y realización artística y les importe un comino la inversión del cliente, el sector seguirá como va. Leyendo y escuchando a la mayoría de arquitectos hay poca esperanza a no ser que las atribuciones legales cambiaran.
Mi duda es, como puded tener tanto poder de decisión en temas que afectan la inversión del cliente un grupo de profesionales a los que en la carrera no se les ha pedido ni una vez que presupuesten un proyecto y que en el fondo desprecian tener que valorar econoomicamente su "obra de arte"?
Creo que mucho tiene que cambiar para que la cosa mejore. O cambia la mentalidad de los arquitectos (que lo dudo) o se irán haciendo cada vez más prescindibles (el auge de los Project Managers creo que en el fondo a sido gracias a que esa parte del trabajo que debería hacer un arquitecto no se hizo bien).
Miguel
Mié, 09/11/2011 - 11:56
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Responsabilidad
No estoy de acuerdo con Marti. Está haciendo una generalización y siempre son odiosas. La contesto personalizando:
Nuestra última obra no es de arte, es de arquitectura.
Nuestro valor diferencial está ahí y el cliente lo sabe. Sin nosotros hubiera tenido otra casa que posiblemente no tuviera muchas cualidades que hemos tardado mucho tiempo en explicarle. Las entiende y comparte la idea del beneficio que le aportan.
Hemos reducido el presupuesto inicial de ejecución. Bastante. La aparejadora que ha llevado la DO con nosotros estaba incluso asustada.
Creo que todo se reduce a una doble vía que tenemos que retomar: La responsabilidad y la comunicación con nuestros clientes.
Marti Broquetas
Mié, 09/11/2011 - 12:59
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Miguel,
Miguel,
sin ánimo de empezar una discusión a dos bandas, un par de aclaraciones.
A) Seguro que hay arquitectos que se preocupan por los costes, creo sin embargo que por desgracia no son mayoría
B) No he querido decir en ningún momento que se deba prescindir de los arquitectos. La formación y experiencis de los arquitectos es clave en el proyecto, simplemente creo que habría que repensar si las atribuciones se corresponden con esa formación / experiencia.
Mi reflexión va más en el camino de intentar que se trabaje de forma similar a como se hace en otrs industrias. Evidentement la Construcción tiene sus singularidades, pero deberíamos mirarmás a otros sectores e intentar imitarlos al menos un poco.
Creo que es necesario que el arquitecto se someta voluntariamente a un proceso de colaboración / integración en fase de diseño, en el que sus decisiones técnico-artísticas vayan siempre acompañadas de un feedback en relación a factores como coste de construcción, tiempo de ejecución, repercusiones para el mantenimiento del edificio, etc.
Especificaciones como "A decidir por la DF" deberian estar prohibidas o como mínimo los clientes deberían saber que un Proyecto de Ejecución en el que abunden esas especificaciones tiene altas posibilidades de descarrilar a nivel económico y / o de plazos.
Miguel
Mié, 09/11/2011 - 13:13
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Lo que propones es que por la
Lo que propones es que por la dejadez personal/profesional de muchos compañeros, si son muchos/demasiados, se cambien las atribuciones. No puedo estar de acuerdo. Una cosa es que no se tengan competencias y otra que no se ejerzan. Todos los arquitectos debemos tener conocimientos para controlar los aspectos que comentas. Otra cosa es que no se ejerzan. Que los proyectos multidisciplinares pueden ser más ricos, de acuerdo, de ahí a reescribir la LOE en base a la dejadez de unos pocos, por mucho que esto haya hecho que lo merezcamos, radicalmente NO.
sinarquitectura
Mié, 09/11/2011 - 13:39
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Nos lo hemos ganado a pulso
Es normal y lógico que las relaciones sean extrañas, incluso perversas.
Los arquitectos, como colectivo, en las últimos 2 décadas, nos hemos dedicado, por un lado, a fomentar, apoyar e intentar pertenecer al starsystem icónico, insostenible, autista y ególatra, por un lado, y al mismo tiempo, hemos sido fieles servidores del boom inmobiliario, firmando y participando en verdaderas aberraciones urbanísticas. Repito, como colectivo; cada cual ha hecho lo que ha podido en su ámbito, pero lo que hemos podido a título individual es muy poco.
O sea, de un lado, frivolidad, y del otro pragmatismo avaricioso. Y todo esto lo hemos hecho a la vista, descaradamente, ante toda la sociedad, que ha visto cómo se derrocha el dinero en tontadas y caprichos personales y cómo se derrocha el espacio público y el territorio bajo la avaricia inmobiliaria.
Ahora, no podemos/debemos soprendernos de que la sociedad no sepa para qué puñetas sirve un arquitecto, especialmente los ciudadanos de a pie o pequeños promotores; lo único que les hemos dejado claro es que servimos estupendamente bien para los grandes poderes o los que tiene más capacidad económica o dominio del mercado.
Desde luego, es normal que el ciudadano que ha visto cómo renunciamos a nuestro criterio arquitectónico, urbanístico, estético y ético, ahora se pregunte que puñetas ofrecemos como valor añadido a un aparejador o ingeniero, que nunca han dejado de aportar eficacia, sin ofrecer nada que no pudieran dar, o incluso a un constructor.
No podemos pretender ahora que de repente nos vean como defensores de la sostenibilidad, la eficacia, la belleza o la ética urbanística. Nos va a costar décadas recuperar la confianza del ciudadano en nuestro trabajo y nuestro papel como una pieza más de la sociedad.
El camino es, creo, el que hemos empezado ya, mapeando y asumiendo como nuestras las verdaderas necesidades sociales y urbanas, y dando respuesta eficaz y radical desde nuestro pequeño ámbito personal, sin plegarnos a imposiciones de los medios de comunicación y difusión de la arquitectura ni a criterios banales insostenibles de mercado, que es lo que nos ha traído hasta aquí.
Y recuperar la iniciativa profesional que nunca debimos perder, sin estar al dictado de los concursos de la administración, tantas veces criticados, pero todavía mayoritariamente seguidos. Además de diseñar y proyectar, se nos supone capacidad de promover y gestionar propuestas ciudadanas al margen de poderes económicos, mercantiles o políticos.
bombarely
Vie, 18/11/2011 - 21:39
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Me interesa este tema.
Me interesa este tema.
Hace poco escribía en un post propio algo así: “No podemos olvidar que cuando un cliente entra en un estudio para realizar un encargo, no es un proyecto lo que quiere, sino un edificio terminado. Olvidar el proceso de construcción supone dar al cliente una información incompleta desde el inicio.”
El encargo tiene tres patas: programa (necesidades), presupuesto y plazos. “Quiero un edificio que tenga esto…, me cueste tanto…, y esté listo tal fecha”. No hay cliente que no exponga estas premisas en la primera visita. Y nosotros (por norma general…) le damos un documento que se centra en la premisa 1, ajusta en base a un parámetro dado la 2 (vamos, se la inventa), y olvida la 3.
No quiero decir con esto que el proyecto sea un documento incompleto. Más bien, dejamos para el futuro decisiones que deberíamos controlar en fase de proyecto.
Últimamente, en el estudio (nosotros no somos arquitectos, somos aparejadores) hemos llevado varias obras públicas, y las especificaciones de contratación nos han exigido una mayor participación durante el proyecto. Desde luego no hay: a elegir, según DF… Esto, unido a la necesidad de que todas las partes se ajusten a una base de precios, hace que el control presupuestario sea más fácil (evidentemente, esto no evita los reformados cuando toca). Es una forma de trabajar que estamos trasladando a la obra privada, y por ahora con éxito.
Desde luego, el cliente tiene derecho a exigir el cumplimiento presupuestario de la misma manera que exige que su vivienda tenga los cuatro dormitorios que ha pedido. Somos nosotros los que debemos ajustarnos a cada una de las condiciones del cliente. Si no, el trabajo estará cojo.
Un saludo cordial.
Miguel
Sáb, 19/11/2011 - 21:45
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Hay un tema aparece en esta
Hay un tema aparece en esta discusión de modo tangencial y me parece crucial. ¿Qué es lo que aportamos a nuestros clientes? La relación de demandas de Bombarely no se nos ha dado nunca hasta ahora. No tenemos clientes de ese tipo. Bueno, empezamos con uno y renunciamos al proyecto.
Nosotros en el estudio entendemos que nuestra aportación no es resolutiva, y ahí tratamos de apartarnos de enfoques que denominamos resolutivos y que asociamos a los ingenieros y aparejadores. Nuestro objetivo es siempre tratar de que el resultado sea más que lo que el cliente ya ha resuelto (o tratado de resolver) en su cabeza. El famoso "dar liebre por gato".
La dificultad estriba en conseguir que el cliente acepte que se le va a dar liebre y que eso es mejor que quedarse solo con gato. Y no hablo aquí de que la liebre que se le de esté rancia o sea liebre mutante, hablamos de un servicio correcto y sin problemas.
Entendemos que la arquitectura, que nosotros escribimos con minúsculas para diferenciarla de la Arquitectura, y que es distinta de la edificación, debe ser algo más, debe aportar un valor diferencial a la vida de las personas. No hablo de estética, diseño o temas abstractos. Hablo sencillamente de que las personas cuando usan buena arquitectura deben necesariamente vivir mejor y la buena arquitectura la sabemos hacer los arquitectos.
Terminamos la Casa MI hace poco y los clientes, con los que tuvimos muchas, muchas discrepancias, nos dijeron a las pocas semanas: "es como si lleváramos en ella toda la vida". Es uno de los cumplidos más grandes que nos han hecho.
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